Arte, ilusión y mucho negocio: el cine se volvió imposible para millones de mexicanos

En 2025 en México se tuvo una taquilla 42 por ciento menor a la de 2019. Los costos y el auge del streaming influyen en que cada vez menos personas vayan al cine.

Arturo Daen |Ciudad de México, 5 de abril 2026 – 12:05 am (SinEmbargo).– Es el verano de 1971. En los periódicos se pueden ver los anuncios de las películas en la Ciudad de México, y también escucharlos cada 20 minutos en “Radio Felicidad”. En el Palacio Chino proyectan “Los Olvidados”, de Luis Buñuel, “una obra maestra tejida con nuestras amargas realidades”. El costo del boleto para esa película era de sólo 4 pesos. Aquellos que quisieran ver la nueva cinta de Cantinflas, “El Profe”, podían ir al estreno en el Cine Latino en Paseo de la Reforma, pagando 12 pesos.

Eso es lo que ocurría hace 55 años. Cuando aún existía la “permanencia voluntaria”, y con pagar un sólo boleto la gente podía quedarse a ver dos o tres películas, además de comer dentro del cine una torta o sándwich que hubieran preparado en casa.

Un panorama muy distinto al actual, donde tras devaluaciones y cambios en la industria, los efectos de la inflación y el ajuste en el tipo de cambio, un boleto del cine comercial en México cuesta más de 74 pesos. Aún más si es en 3D o IMAX, y para ver un estreno como «Súper Mario Galaxy» en ciertos cines el boleto supera los 90 pesos.

Además, si quieres comer y beber algo, lo tienes que comprar en el cine, y ahí se suma un gasto de entre 200 y 300 pesos por persona. Esto según la ubicación y el tipo de complejo al que acudas, ya que ahora incluso se tienen salas VIP o “cinerestaurantes” como en la plaza de Reforma 222 en la Ciudad de México, donde antes de entrar a la película se puede acudir a la “Drink Station” o al “Pop corn lab”, y comprar productos que elevan aún más el costo.

“Yo llegué a ir al cine cuando todavía había matinés gratis los sábados y domingos. Después aumentó el precio del cine, hasta ahorita que ya pagas 50, 60 pesos, pero cuando hay promociones, y el problema no es tanto la entrada al cine, sino los artículos que ya compras, por ejemplo las palomitas, 90 pesos, dices mmta, me sale más caro que la entrada”, comenta a las afueras de la Plaza Buenavista el señor Pablo Javier Espinosa, de 61 años.

“Mucha gente que éramos cinéfilos dejamos de ver ya el cine constantemente, yo por ejemplo mi hija apenas me acaba de decir oye papá que quiero ver este Moana 2, era mi mujer yo, y mi hija, y nos gastamos 1,200 pesos. Dices esto es un crimen, venir al cine por 1,200 pesos, prefiero ir a un restaurante y cenar”, agrega.

Desde hace tiempo el cine comercial en salas dejó de ser un entretenimiento popular, al alcance de todos. Pero además la irrupción de las plataformas de streaming marcó un parteaguas del que la industria aún no logra recuperarse. Y menos el cine mexicano, sobre todo el independiente, que sigue luchando por abrirse espacio ante el marketing y los recursos millonarios del cine de Hollywood, y de las grandes producciones comerciales impulsadas por empresas como Videocine, filial de Televisa.

Los informes de la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica y del Videograma (Canacine) muestran que en 2019, previo a la pandemia de COVID, se vendieron 352 millones de boletos en las más de 950 salas de cine comercial en México. Y en 2025, se vendieron 203 millones. Una baja del 42 por ciento respecto al nivel de asistencia que se tenía previo a la emergencia sanitaria.

Si se compara 2024 con 2025, hubo 7 por ciento menos asistencia. Hay una tendencia a la baja desde 2023.

Con los datos de asistencia en 2025, Canacine calculó que en promedio las y los mexicanos acudimos 1.5 veces al cine durante el año. En 2015 el promedio era de 2.46 veces.

La caída en la taquilla es un fenómeno mundial. Aún con la baja de 42 por ciento respecto a 2019, México se siguió ubicando en 2025 como el cuarto país con mayor cantidad de asistentes a las salas de cine, sólo por debajo de China, India y Estados Unidos. Cuando se mide el nivel per cápita, es decir, de acuerdo con su cantidad de habitantes, México se ubicó en el lugar 14 de asistencia, al nivel de Noruega y de Japón.

Sin embargo, Canacine también señaló que México se ubicó en el lugar 65 al medir el crecimiento de boletos vendidos en 2025. Lo que habla de que en el país la recuperación post pandemia ha sido más lenta.

Y en la asistencia para ver en específico películas mexicanas la merma es de mayor impacto. En 2019, según los datos de Canacine, se vendieron 35 millones de boletos para ver cine mexicano, mientras que en 2025 se vendieron 9 millones. Esto es 69 por ciento menos. Del total de 203 millones de boletos vendidos, los de cine mexicano representaron un 4.43 por ciento.

En 2025, las películas mexicanas recaudaron 653 millones de pesos. Apenas el 4.4 por ciento del total recaudado en los cines comerciales. En 2020 alcanzó a representar el 11.4 por ciento, y en 2019 el 9.2 por ciento.

La recaudación el año pasado fue 51.54 por ciento menor a la que se tuvo en 2019, de mil 768 millones de pesos.

La película mexicana más vista de 2025, “Mesa de regalos”, dirigida por Noé Santillán-López y con las actuaciones de José Eduardo Derbez y Cassandra Sánchez Navarro, recaudó 136.6 millones de pesos. Mientras que la película más vista en el país, la versión híbrida de “Lilo y Stitch” de Disney, recaudó mil 291 millones de pesos. Ocho veces más que la mexicana “Mesa de regalos”, cuya distribución también estuvo a cargo de Disney.

Al menos desde 2021 y hasta 2025, según los datos disponibles de Canacine, ninguna película mexicana se ubicó entre las 10 más vistas. Hollywood se impuso por completo.

En el fin de semana más reciente del que se tiene información en 2026, del 26 al 29 de marzo, sólo hay una película mexicana entre las más vistas: “Socias por accidente”. Con una recaudación de 8 millones de pesos, se ubicó en cuarto lugar, según los datos de Canacine.

Dicha cinta, dirigida por Ihtzi Hurtado y protagonizada por las actrices Angelique Boyer y Bárbara de Regil, fue distribuida por Videocine. En su página, la filial de Televisa presume que las películas que produce o distribuye generan dos terceras partes de los ingresos del cine mexicano.

Otras cintas que distribuyó en el pasado son “No Manches Frida”, “No Se Aceptan Devoluciones” (la película mexicana más taquillera de la historia), “Mirreyes contra Godínez”, “Cindy la Regia” y “El Candidato Honesto” (la película mexicana más vista en 2024), entre otras.

El costo de ir al cine
De acuerdo con los informes de Canacine, en 2025 el precio de los boletos en México fue el octavo más bajo del mundo.

En 2016 el precio del boleto del cine en México era de 46.1 pesos. En 2021, luego de la pandemia, subió hasta los 66 pesos, y en 2025 el precio promedio fue de 73.8 pesos, según los reportes de Canacine. Ya considerando la inflación, en términos reales no hubo un gran cambio en el precio en la última década.

Sin embargo, en las comparaciones internacionales también sería necesario analizar el nivel salarial o poder adquisitivo que se tiene en cada nación, y el costo que tienen los alimentos y bebidas que se venden en las salas de cine.

Con un costo de 73 pesos por cada boleto de adulto, y para niñas y niños de unos 58 pesos, sumando además las bebidas o comida, y el transporte, una familia de cuatro integrantes puede gastar en una visita al cine  entre 500 y 600 pesos. Casi dos jornadas de salario mínimo, que en México es de 315.04 pesos diarios.

Aunque como ya mencionamos, las bebidas y alimentos suelen ser un elemento que dispara aún más el costo de la visita al cine. En un complejo comercial en la Ciudad de México un litro de refresco cuesta 73 pesos, lo mismo que un boleto. Y en una tienda convencional, el mismo litro cuesta 32 pesos. El costo en el cine es más del doble.

En una visita a los cines de Buenavista y de Reforma 222, de las cadenas Cinépolis y Cinemex, se ubicaron “combos” de palomitas y refrescos para dos personas de entre 285 y 320 pesos. Si se suma un hot dog y nachos, el precio sube hasta los 454 pesos.

Personas consultadas a la puerta del cine mencionaron que ante estos costos aprovechan los días en que hay promociones, aunque coincidieron en señalar los precios elevados que tienen estos complejos.

En uno de sus informes, el Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) resaltó datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares del INEGI, señalando que en 2022 no había gastado en cine el 92 por ciento de los hogares en México.

En ese mismo año no gastó en cine el 79.9 por ciento de los hogares de estrato alto, y 98.9 por ciento de los de estrato bajo.

Además la encuesta refirió que los estados con menor porcentaje de hogares que no gastaron en cine fueron Baja California (83.7 por ciento), Nuevo León (85.2 por ciento) y Ciudad de México (85.5 por ciento), mientras que el mayor porcentaje se registró en Oaxaca (98.4 por ciento), Chiapas (98 por ciento) y Zacatecas (96.6 por ciento).

Ese es otro punto. El centralismo. En 2024 IMCINE contabilizó 905 complejos de exhibición comercial. De ellos, el 22 por ciento se ubicó en la Ciudad de México. Con 213, la capital del país tuvo el triple de cines que todos los estados del sur, Chiapas (14), Campeche (7), Yucatán (24), Guerrero (13) y Tabasco (16).

Ante los altos costos de ir al cine comercial, la alternativa son los circuitos independientes,   que hacen proyecciones gratuitas o con un precio reducido. Pero aún son pocos espacios, y también la Ciudad de México concentra la mayoría.

En 2024, según IMCINE, se contabilizaron 805 espacios alternativos de exhibición, entre centros culturales, cineclubes y escuelas o centros educativos. “El 27 por ciento se concentró en Ciudad de México, 5 por ciento en Veracruz y 0.7 por ciento en Guerrero y Nayarit, respectivamente”.

En el caso de las tres sedes de la Cineteca Nacional en la Ciudad de México, si bien es un ente público, los boletos generales cuestan 70 pesos, muy similar al precio de las grandes cadenas comerciales. Aunque para menores de 25 años, estudiantes y adultos mayores el costo baja a 50 pesos.

Además, los  martes y miércoles el costo del boleto es de  50 pesos, excluyendo la Muestra de cine y otros eventos especiales. Y en las proyecciones al aire libre, el costo es 90 pesos para dos personas.

Otra opción para ver películas es el streaming de plataformas, o ver películas en YouTube. Aunque es una experiencia muy distinta, en cuanto a la percepción de las imágenes y el sonido, pero también porque así se pierde la apreciación colectiva de los filmes.

Nueva ley, ¿una solución para el cine mexicano?
El 24 de marzo pasado la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad la nueva Ley Federal de Cine propuesta por la Presidenta Claudia Sheinbaum. A la espera de su aprobación en el Senado, la iniciativa contempla: establecer una “cuota mínima del 10% del tiempo total de exhibición en salas para obras nacionales”, y que haya horarios equitativos para la proyección de cine mexicano.

Además de el fortalecimiento de estímulos fiscales y apoyos públicos para fomentar el cine nacional, y la obligación de que plataformas digitales como Netflix o Amazon tengan secciones relevantes y permanentes para obras mexicanas en su catálogo.

“Toda obra cinematográfica nacional que se estrene en salas de cine deberá mantenerse en exhibición por un periodo no inferior a catorce días una vez que obtenga la autorización de exhibición comercial, y deberán proyectarse avances promocionales de la misma al menos catorce días antes de su estreno, en forma equitativa a la de cualquier título de otra nacionalidad”, se lee en el dictamen.

“Las personas físicas y morales exhibidoras nacionales que inviertan en la adecuación y equipamiento de salas de cine y espacios de exhibición alternativos, y que destinen al menos treinta por ciento de su tiempo de exhibición en pantalla a las obras cinematográficas u obras audiovisuales nacionales, podrán acceder a los estímulos y apoyos que dentro del marco legal, dicte el Ejecutivo Federal”, refiere otro punto.

El Maestro José Ángel Villegas, productor, investigador y profesor de la Maestría en Cine de la Universidad Iberoamericana, destacó la aprobación de la nueva Ley, que se establezcan cuotas de pantalla para el cine mexicano.

Pero también cuestionó que no se obligue en la ley a darle un espacio de exhibición en los cines comerciales a todos los estrenos del cine nacional, ya que de “más de 200 películas mexicanas que se producen al año, cerca de la mitad no logra llegar a salas comerciales”.

Además alertó sobre el riesgo de que los incentivos fiscales que se contemplan terminen favoreciendo, principalmente, a grandes producciones. Y no a creadores independientes o de pequeñas productoras.

“Las producciones que podrán acceder a estos beneficios son aquellas que cuentan con respaldo de grandes plataformas o grandes casas productoras. Hay un 90% del cine mexicano que no circula en estas condiciones y que podría quedar fuera de estos apoyos”, dijo el investigador Villegas, de acuerdo con un artículo de la Universidad Iberoamericana.

En la visita a cines de las dos principales cadenas en el país, en Buenavista y Reforma 222, de más de 13 películas en cartelera sólo un par eran mexicanas. Aunque grandes producciones comerciales, como son “Socias por accidente” y “Quieres ser mi novia”, ambas distribuidas por Videocine, filial de Televisa.

En entrevista con Carmen Aristegui el director del documental “Flamingos: la vida después del meteorito”, Lorenzo Hagerman, habló de lo difícil que ha sido para el cine independiente mexicano tener un espacio en cartelera, ante la “presión” que ejercen las grandes producciones de Hollywood, y también de México.

De ahí que hiciera un llamado a respaldar este tipo de proyectos, que vale la pena ver en la pantalla grande, por su impacto visual y sonoro. “Vamos a estar en poco menos de 50 salas a nivel nacional. Lo que sí es importante saber es que 26, 27, 28 y 29 (de marzo) seguro va a estar, pero luego vienen unos blockbuster de Hollywood la siguiente semana que van a ejercer mucha presión sobre el documental”, mencionó.

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